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¿Qué bebes cuando bebes agua embotellada?

descargaCompramos agua embotellada porque pensamos que será mejor que la del grifo. Pero no siempre es así, ya que ni todas son iguales, ni tienen la misma procedencia.

Según la OCU, solo se consideran aguas minerales naturales las procedentes de manantiales subterráneos con una composición mineral constante. De hecho, el Ministerio de Sanidad establece una clara distinción entre aguas minerales naturales y aguas de manantial envasadas, y aguas preparadas envasadas.

En el primer grupo entrarían:

Aguas minerales naturales: aquellas microbiológicamente sanas que tengan su origen en un estrato o yacimiento subterráneo y que broten de un manantial o puedan ser captadas artificialmente mediante sondeo, pozo, zanja o galería, o bien, la combinación de cualquiera de ellos.

Aguas de manantial: son las de origen subterráneo que emergen espontáneamente en la superficie de la tierra o se captan mediante labores practicadas al efecto, con las características naturales de pureza que permiten su consumo; características que se conservan intactas, dado el origen subterráneo del agua, mediante la protección natural del acuífero contra cualquier riesgo de contaminación.

En ambos casos, cada agua mineral natural o de manantial es diferente y posee un sabor característico debido a su composición mineral único. Está en manos del consumidor el elegir una u otra marca según su sabor, contenido mineral o preferencia entre agua con gas o sin gas.

Solo se consideran aguas minerales naturales las procedentes de manantiales subterráneos
Solo se consideran aguas minerales naturales las procedentes de manantiales subterráneos / SUR 

Cabe destacar que las aguas de mineralización muy débil, con muy pocas sales disueltas, son diuréticas, recomendables para personas con problemas crónicos de piedras en el riñón, mientras que para aquellas con riesgo de hipertensión se recomiendan aguas con bajo contenido en sodio.

Por su parte, en el segundo grupo se englobarían:

Aguas preparadas: distintas a las aguas minerales naturales y de manantial, que pueden tener cualquier tipo de procedencia y se someten a los tratamientos fisicoquímicos autorizados necesarios para que reúnan las características de potabilidad establecidas.

Ésta a su vez se dividen en:

Potables preparadas: aquellas que pueden tener cualquier tipo de procedencia, subterránea o superficial y que han sido sometidas a tratamiento para que sean potables. Todas estas aguas perderían así, si la tuviesen, la calificación de agua de manantial o agua mineral natural, pasando a denominarse aguas potables preparadas.

De abastecimiento público preparadas: agua corriente o del grifo sometida a distintos métodos de purificación más estrictos que los del agua potable corriente.

Hace años se desató una polémica cuando una conocida marca de agua, Danasi, de Reino Unido, admitió que su producto procedía del grifo, aunque sometida a una purificación suplementaria. Pues bien, aunque a algunos pueda parecerle una práctica inadecuada, la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebidas Envasadas (Aneabe) señala que “la captación de agua del grifo para su venta una vez tratada es una práctica legal siempre que se mecione en el etiquetado”.

En este sentido, la OCU aconseja mirar siempre con detenimiento la información que se detalla en la etiqueta del producto para saber la procedencia del agua que vamos a consumir. No obstante, apunta a que algunas marcas, bajo el mismo nombre, ofrecen aguas de distintas procedencias y advierte de que, a pesar de que el fabricante está obligado a indicar el manantial de procedencia de forma clara, no siempre lo hace.

Agua del grifo, ¿sí o no?

La OCU lo tiene claro: sí. Según la Organización de Consumidores y Usuarios el agua del grifo que la mayoría de los usuarios consumen en España es de mucha calidad, aunque el único modo de saber si es mejor que el agua embotellada pasa por conocer los estudios de calidad de las empresas municipales abastecedoras.

Las aguas de grifo poseen diferentes concentraciones de calcio y magnesio que hacen que su sabor sea más o menos agradable. En este caso, la OCU sugiere verter el agua de grifo en una jarra y dejarla reposar durante una hora para hacerla más agradable al paladar.

Fuente: http://www.diariosur.es/