En España, la reutilización suele contarse desde Murcia. Pero hay otro modelo, menos citado y con más años de recorrido, que merece la atención de cualquier responsable en la gestión del agua que hoy se pregunte cómo asegurar el suministro en un escenario de sequías recurrentes: el de Tenerife. Una isla sin ríos, con acuíferos sobreexplotados y una agricultura de exportación que no puede permitirse quedarse sin agua, decidió hace más de treinta años que el agua depurada no era un residuo, sino su recurso más fiable.
Tenerife, 30 años de agua regenerada: el modelo multifuente que anticipó el futuro del agua
Cuando en mayo de 2024 el Cabildo de Tenerife declaró la emergencia hídrica, la isla no partía de cero gracias al sistema de reutilización que BALTEN ha estado implementado durante tres décadas y que hoy aporta más del 60% de las necesidades de agua de riego. Tedagua, que opera el sistema de forma continuada desde 2014, es la pieza que garantiza cada día ese recurso. Un caso de éxito con lecciones directas para la España que ahora afronta la nueva Directiva europea de aguas residuales.
UN CONTENIDO DE: IAGUA