Emergencia hídrica: cómo Canarias afronta la escasez de agua
Las Islas Canarias atraviesan una crisis hídrica que, de no ser contenida, podría convertirse en una emergencia estructural.
El informe trimestral de la Agencia Canaria del Ambiente (ACA) de abril 2026 indica que las precipitaciones medias anuales han descendido un 19 % respecto a la media de los últimos treinta años, generando un déficit de casi 400 millones de metros cúbicos de agua respecto a la demanda prevista. Simultáneamente, el Instituto Canario de Estadística (ISTAC) registra un aumento del consumo doméstico del 12 % en 2025, impulsado por una población residente que creció un 7,5 % y un turismo que alcanzó los 18 millones de visitantes, según el Ministerio de Turismo.
Ante este panorama, el Gobierno regional aprobó en octubre 2025 el plan “Agua 2030”, que se sustenta en tres pilares: ampliación de la desalinización, racionalización del riego agrícola y fomento del reúso doméstico. El complejo de ósmosis inversa de Punta del Cero, recientemente ampliado a 120 000 m³/día —un 45 % más que en 2022— ha sido señalado por el Consejo de Gobierno como “pilar estratégico” para garantizar el suministro durante los meses más secos. Paralelamente, la Consejería de Agricultura ha puesto una cuota máxima de riego de 3 mm/día para los cultivos hortícolas y ha introducido una tarifa progresiva para el uso del agua en invernaderos, con descuentos a los agricultores que adopten sistemas de micro‑riego certificados por la Fundación Española de la Ciencia del Agua.
UN CONTENIDO DE: VIVIE LE CANARIE