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De la escasez a la seguridad: Lidiar con el estrés hídrico en España

El estrés hídrico no es nuevo en España, pero el ritmo de la presión se está acelerando con el cambio climático. España es el tercer país con un nivel más alto de estrés hídrico entre los países de la OCDE, por detrás de Israel y Corea. En julio de 2023, con las reservas de agua en un promedio del 40% (su nivel más bajo en treinta años), casi nueve millones de personas en seiscientos municipios sufrieron limitaciones de agua.

En este contexto, en mayo de 2023, el gobierno español anunció un paquete de inversiones de 2.200 M€ para afrontar la sequía, de los cuales 1.400 M€ se centran en apoyar a los regantes y aumentar el suministro de agua con nuevas infraestructuras. Mediante una modificación a la Ley de Aguas, se buscará duplicar el volumen de aguas residuales reutilizadas. España cuenta ya con 765 desaladoras y el mayor nivel de reutilización de agua de Europa: alrededor del 11%.

Estas medidas consolidan el enfoque actual de España en aumentar el suministro de agua. Pero, más allá de la infraestructura y la inversión, se necesita una buena gobernanza para fomentar la seguridad hídrica. Esto es particularmente cierto en España, un estado cuasi federal con una cantidad de actores involucrados en la gestión del agua más allá del gobierno, incluidas diecisiete comunidades autónomas, cincuenta provincias, 8.119 municipios, confederaciones hidrográficas y asociaciones de usuarios, como las comunidades de regantes.

https://www.iagua.es/blogs/juliette-lassman/escasez-seguridad-lidiar-estres-hidrico-espana

un contenido de: Juliette Lassman