Canarias, Baleares y el Observatorio de la Gestión del Agua: del reto insular al dato que conecta a toda España
n una isla, el agua nunca está garantizada. No basta con esperar a que llueva: hay que medir cada gota, transportarla por geografías imposibles, almacenarla y, cada vez más, fabricarla a partir del mar. Los territorios insulares han convivido siempre con una conciencia que el resto del país empieza a descubrir ahora: la de que el recurso es finito, caro de producir y dependiente de la energía. Acuíferos al límite, demanda turística que se dispara en verano, infraestructuras dispersas y una factura energética elevada dibujan un escenario en el que la digitalización deja de ser una mejora para convertirse en una condición de supervivencia.
UN CONTENIDO DE: Alejandro Maceira