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Es urgente un Pacto Nacional del Agua

La tensión interna en el PP por las diferentes posiciones de sus dirigentes regionales en la gestión del agua evidencia cómo un asunto que debería ser objeto de un pacto de Estado sigue al albur de intereses que van más allá de la ideología y el partidismo, ya que también enfrenta a las comunidades autónomas. La falta de agua es un problema estructural español. Nuestro país padece sequías cíclicas y no se entiende que el Pacto Nacional del Agua siga aparcado por falta de voluntad política. Esta negligencia con un recurso de primera necesidad, como es el agua, no sólo es responsabilidad del PP -que no lo abordó en sus años de mayoría absoluta en elGobierno-. Tampoco la oposición ha querido llevar la iniciativa para reclamar un acuerdo que ponga fin a la vieja y recurrente guerra del agua.

La pasividad en los años en los que llovía ha hecho que ahora que la sequía arrecia, la política del agua estalle a un PP acosado por Ciudadanos. Ha pasado más de una década desde que el Gobierno de Rodríguez Zapatero derogó el Plan Hidrológico Nacional y el Partido Popular sigue sin actualizar su discurso sobre el agua. Es lógico que sus dirigentes estén inquietos por este hecho, ahora que la formación deAlbert Rivera ha demostrado ser una seria amenaza para su partido.

Pero las guerras partidistas a cuenta del agua son lo de menos al lado de los serios problemas que está teniendo que afrontar el medio rural por la sequía (que en algunas zonas de España se decretó ya en 2015). De persistir esta situación, la falta de agua puede empezar a notarse en el consumo urbano y golpear el turismo, nuestra fuente de riqueza más boyante en este momento. Es por esto que es imperioso que los partidos políticos se sienten a negociar en elCongreso un pacto de Estado del agua que que acabe con las disputas entre regiones que se vienen sucediendo desde los tiempos del Gobierno de José María Aznar a cuenta de los trasvases entre cuencas.

 

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