Agua para construir la sociedad del futuro

Barcelona ha sido un ejemplo de sumar en vez de restar para movilizar todos los recursos disponibles, públicos y privados

El desarrollo sostenible es el paradigma que definirá la nueva era de la humanidad y, en este enfoque, el agua tendrá un papel central. Los objetivos del desarrollo sostenible (ODS), establecidos por las Naciones Unidas en 2015, nos indican el camino que seguir para que todos –comunidad internacional, gobiernos locales, empresas y ciudadanos– se comprometan a erradicar la pobreza y frenar el cambio climático. El agua es elemento transversal y esencial para lograr las nuevas metas.

La sostenibilidad se refiere al modelo productivo, a la estructura social y a la configuración de las ciudades, cuyo rápido crecimiento amenaza los recursos naturales. La ciudad, desde la antigua Grecia, se identifica más con el conjunto de sus ciudadanos que con los límites territoriales. Las ciudades son las personas que las habitan y le dan su carácter. Por eso, Barcelona es única. A lo largo de 150 años de historia, en Aigües de Barcelona nos hemos impregnado de su capacidad de imaginar, de su pasión por el trabajo bien hecho y de su apertura de miras. La unión siempre da mejores resultados que la división y Barcelona ha sido un ejemplo de sumar en vez de restar para movilizar todos los recursos disponibles, tanto públicos como privados.

Debemos afrontar el futuro sin dudar de nosotros mismos. Los retos de Barcelona y su área metropolitana (cohesión social y territorial, vivienda y turismo sostenible, entre otros) requieren, más que nunca, conjugar lo mejor de la planificación pública con el motor de desarrollo y la innovación que aporta el sector privado. Es necesario revivir el espíritu de proyecto colectivo que se fraguó en los Juegos Olímpicos de 1992, de los que su cumplen ahora 25 años, y que tuvo en la colaboración entre entidades su mejor aliado.

 

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