20160326-11616474w

Las microturbinas convierten la red de aguas de Madrid en “referente mundial”

eco1La instalación de microturbinas en las redes de distribución del Canal de Isabel II ha convertido la red de aguas madrileña en “referente mundial”, ha asegurado a EFE el subdirector de depuración y medio ambiente de la compañía, Miguel Ángel Gálvez.

Canal Gestión, la empresa que administra esta red, “ha invertido ya 3 millones de euros para desarrollar este tipo de innovaciones y tenemos previsto millón y medio más para ampliar la capacidad instalada y la generación de energía”, gracias a una tecnología “que sólo se aplica en Madrid, Murcia y algunos tramos de la red de distribución de Nueva York”.

La integración de “inteligencia” en la producción, gestión y consumo responsable de este sistema obedece al impulso del concepto de “smart cities” que, en el caso del sector hídrico, permite generar electricidad en cualquier punto de la red de distribución, gracias a las microturbinas y las picoturbinas.

Esta progresiva implantación de una gestión inteligente al ciclo integral del agua alcanza, según datos facilitados por la propia compañía, una capacidad de producción superior a los 6.000 GWh/año, lo que equivale a una reducción de emisiones superior a 1.000 toneladas anuales de CO2.

“Además, gracias a las microturbinas, se puede compartimentar el circuito y transmitir datos desde puntos en los que, si no existieran estos elementos, no seríamos capaces de automatizar los procesos” ni tampoco habría acceso a otras informaciones de interés como el control de los caudales o los fraudes, así como las salidas y entradas de agua en cada sector.

Otra de las ventajas de esta forma de operar es que potencia la sostenibilidad del ciclo integral del agua, además de automatizar los procesos de gestión hídrica.

“De hecho, el Canal de Isabel II es capaz de generar ya un 60 % de la propia energía que consume…, e irá a más”, ha precisado Gálvez.

La instalación de microturbinas comenzó en 2012, aunque la compañía busca la autosuficiencia desde 1913 cuando comenzaron las pruebas de instalaciones capaces de generar electricidad a partir del agua.

Este proceso ha pasado por distintas etapas, desde las minicentrales y la generación de energía a partir de embalses, hasta la producción a partir del biogás y, finalmente, el uso de las nuevas tecnologías en las redes de distribución.

Fuente: El Economista