El reparto del agua en el planeta globalizado

Los tres hechos diferenciadores de la Tierra entre los planetas del sistema solar son: 1) La abundancia de agua, explícita y visible desde el espacio en el azul de los océanos y el blanco de las nubes; 2) la abundancia deoxígeno en la atmósfera; y 3) la vida y sus variadísimas formas. Esto último es consecuencia de la existencia de agua y, también, de oxígeno, al tiempo que las plantas desprenden este gas con la fotosíntesis y vapor de agua con la transpiración vegetal.

En consecuencia, agua, oxígeno y vida están íntimamente ligados en el planeta que habitamos. En referencia al agua, y dejando a un lado su concentración en las cuencas oceánicas (el 97% del agua planetaria) y en los hielos perpetuos de la Antártida y Groenlandia (casi tres cuartas partes del 3% restante que representa el agua continental), la abundancia del recurso hídrico en el planeta no se acompaña de un reparto espacial regular, como ejemplifican en su expresión más extrema los bosques lluviosos ecuatoriales y los desiertos cálidos.

Si en los primeros el agua está presente en todo momento, con abundantes precipitaciones, vegetación y suelos casi permanentemente mojados, y cursos fluviales caudalosos, en los segundos es posible recorrer centenares de miles de kilómetros cuadrados sin ver agua. Aun estando el agua en permanente movimiento a escala planetaria, completando un formidable ciclo, la dinámica atmosférica y la realidad geográfica, física y socioeconómica, producen los citados profundos contrastes hídricos en superficie.

Desigualdades ante un recurso esencial para la vida

Si se incorpora al ser humano y sus comunidades en el análisis de la distribución espacial del agua, su “mal” reparto natural y, en especial, los contrastes demográficos y las desigualdades sociales y económicas en el territorio producen aún hoy en el siglo XXI situaciones dramáticas de acceso al agua potable para un número abultado de humanos. Todavía unos 660 millones de personas, según Naciones Unidas, no cuentan con agua potable a su alcance, cuestión vital.

Pero además el líquido elemento es necesario para el saneamiento básico, esto es, para la eliminación segura de nuestros excrementos y orina, entre otros residuos. Más de 2.300 millones de personas no disponen de letrinas o servicios para ello, con los riesgos que se derivan para la salud y para el medio. Es cierto que en el pasado reciente, desde 2000, con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la situación mejoró notablemente, pero aún queda un largo trecho por recorrer para resolver la precaria situación de los centenares de millones de humanos que reflejan las cifras anteriores. Se trata de una prioridad global, porque la falta de agua potable y de saneamiento está en el origen de infecciones, enfermedades, sufrimiento y muerte entre los pueblos y las clases sociales más desfavorecidas.

Agua de grifo

 

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