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La ULL y el CSIC patentan un producto no tóxico que permite ahorrar hasta el 30% del agua en los cultivos


Los dos grupos de investigación consideran que el descubrimiento es «muy útil para abordar un problema que, con el cambio climático, es cada vez más acuciante en todo el mundo: la sequía»

La investigación dio un salto relevante en 2016, ya que los equipos técnicos fueron premiados en un concurso de Cajasiete para iniciativas emprendedoras y ello les permitió realizar el estudio de patente

Dos grupos de investigación de la Universidad de La Laguna (ULL) y del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en la isla de Tenerife, han licenciado a una empresa del sector agrícola la patente de un producto que permite en condiciones de campo el crecimiento y desarrollo de especies agrícolas con el 30% menos de agua de riego.

En este proyecto han participado, por parte del IPNA-CSIC, David Jiménez-Arias, Alicia Boto Castro y Andrés Borges, mientras que por parte de la Universidad de La Laguna lo han hecho Francisco Valdés y Juan Cristo Luis Jorge, del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal, y José Antonio Pérez, del Departamento de Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética.

Jiménez-Arias explica que el tratamiento patentado permite reducir el agua empleada durante el cultivo sin que por ello se vea mermada la productividad.

Este tratamiento está basado en el empleo de aminoácidos cíclicos no prolínicos, los cuales fueron estudiados en condiciones de laboratorio, sometiendo a plantas previamente tratadas con este tipo de moléculas a un estrés hídrico.

En esta fase, se descubrió que ese tipo de aminoácidos aumentaba su tolerancia a esas condiciones adversas.

De hecho, los resultados de estos ensayos fueron lo suficientemente concluyentes como para solicitar y obtener una patente en España.

La fase de aplicación de las sustancias

En la siguiente fase, y ya en condiciones de campo, se estudió la aplicación de estas sustancias en el crecimiento, desarrollo y sobre todo la productividad en diversas especies agrícolas, obteniendo notables resultados que han llevado a licenciar esta patente.

«Lo interesante de esta patente es que se trata de una estructura base que podemos seguir modificando químicamente, buscando nuevas moléculas que mejoren los efectos ya estudiados o descubriendo efectos nuevos», explica Jiménez-Arias.

 

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