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La lucha diaria por el agua en Cuba

El suministro no llega de forma regular a muchos hogares y se desperdicia por un sistema anticuado

En Cuba es muy común ver las calles mojadas, aunque no haya llovido durante días. Las tuberías, casi siempre anticuadas y porosas, permiten que se pierda el agua. Más del 50% de la potable se desperdicia por este motivo. El mantenimiento está a cargo de empleados del Estado, quienes dependen de materiales importados, que no llegan. Las soluciones son temporales y las fugas se suelen cerrar de forma provisional.

Cuando descubren un problema en la tubería, muchos cubanos no confían en que el Estado lo vaya a arreglar pronto. El dueño de un restaurante de La Habana cuenta que pasarán días, “tal vez semanas”, antes de que alguien lo solucione: “La semana pasada, un hombre que estaba trabajando aquí con cables de electricidad accidentalmente perforó un agujero en el agua. ¡Nos roció a todos! Pero porque tarda demasiado antes de que alguien lo revise. Hemos tenido que rellenar el hueco con los vecinos para evitar que el líquido salga”.

Para el abastecimiento de agua potable, Cuba depende en gran medida de la lluvia, que se absorbe y llega a los ríos a través de fuentes subterráneas, desde donde se bombea y se filtra para distribuirla posteriormente a las casas. También hay presas, pero con la sequía escasea la potable.

Gonzalo Pérez lava en Cienfuegos la acera frente a su casa colonial. “Hoy tengo agua, por lo que aprovecho la oportunidad para limpiar”. “Está regulada por el Estado. Esto se debe a los principios del socialismo: es para todo el mundo. Pero la ciudad ha crecido y no hay suficiente. Por eso llega a un distrito un día, y al siguiente se envía a otro”, explica.

Es frecuente tener suministro solamente una vez cada varios días, y ni siquiera a todas horas

Gonzalo la recibe cada dos días. Pero eso varía por barrios, y también es diferente por regiones en Cuba. Algunos en La Habana tienen acceso cada día, otros, en el sur de la Isla, solo una vez cada cuatro o cinco. Los días en los que hay suministro, éste no llega con una corriente constante. Debido a los problemas con las tuberías y a la escasez, solo hay durante unas horas. Y las tuberías no siempre llegan dentro de los hogares, que la reciben mediante mangueras o tubos caseros confeccionados por los propios habitantes. Muchos cubanos usan motores para bombear el agua hasta la parte superior de la vivienda; de ahí se distribuye a toda la casa.

 

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