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La amenaza de «emergencia hídrica» planea sobre Canarias

eldia

El actual modelo de gestión del agua está en cuestión

A la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, le preocupa el agua. Tanto el exceso como la falta de agua. El primero, por el riesgo de inundaciones como las que ha sufrido en España en los últimos años. Y en el extremo contrario la sequía. Y en consecuencia el temor, más que justificado, a vivir sin agua. O dicho de forma más clara, a morir de sed: una amenaza real que ha inspirado futuristas películas como Mad Max, en la que deshechos humanos se matan por ella en un inmenso desierto planetario: «El agua es uno de los elementos críticos en escenarios de cambio climático. Los problemas del agua son muchos y variados: algunos están asociados a los impactos por la crisis climática; pero los más a malas prácticas, a abusos, a deficiencias y pérdidas en su distribución», ha reiterado la ministra en diversos foros.

El agua y la política

Teresa Ribera ha añadido: «La situación nos preocupa y es necesario afrontarla con dos cuestiones claras. La primera, que es un inmenso error hacer demagogia política con el agua. Y considerar que su oferta, por ser un bien precioso y escaso, ha de ser gestionada para satisfacer una demanda sin límite es irreal. Y la segunda, que la solución a los futuros problemas que puede generar su escasez es solo una: anticipar, anticipar y anticipar las necesidades de recursos hídricos y adaptar la gestión a ellas».

En Canarias, que acumula como pocas regiones de España sobrada experiencia en desabastecimiento, el modelo de gestión de sus recursos hídricos ha entrado en cuestión, sin que se vislumbre esa»necesaria anticipación». A pesar de que se cierne sobre ella la sombra de «una emergencia hídrica», el Cabildo de Fuerteventura la declaró, pese a que la isla se abastece prácticamente al cien por cien con desalación: «Esta declaración nos da la capacidad jurídica y burocrática para acelerar los procedimientos de ejecución de obra. Con esta medida podremos ampliar depósitos y plantas desaladoras y solucionar los problemas de la red insular», justificó su presidente Blas Acosta.

En las restantes, también se envían desde hace tiempo señales de alerta. Incluida la isla del agua por excelencia, La Palma, cuyo manantial Marcos y Cordero fue, además del más rico de Canarias, una referencia histórica: producía 1.500 pipas a la hora, reducidas hoy a 500.

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