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El futuro del agua en España: Gestión y planificación en un escenario de incertidumbre y cambio climático

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España se enfrenta a un reto crucial en la gestión de las aguas continentales e insulares, y no solo por el clima mediterráneo que afecta a un 80% del territorio, donde coinciden las máximas temperaturas con las mínimas precipitaciones, las elevadas altitudes medias o la coincidencia de las principales actividades económicas como el turismo o la agricultura intensiva situadas en muchas ocasiones donde el recurso es más escaso sino por las previsiones de cambio climático para las próximas décadas. Así, se espera, un escenario especialmente inseguro y preocupante.

Tendencias

Los últimos 70 años de políticas de aguas han sido más de política hidráulica que de política de aguas. Centrados en la realización de obras presas y trasvases en muchas ocasiones sin saber muy bien para que, ni porqué. Si bien es cierto que se ha conseguido laminar avenidas, aumentar la superficie de regadío y producir energía hidroeléctrica no es menos cierto que se han olvidado otros muchos aspectos. Actuaciones que tenían su lógica hace 50 años, en periodos de autarquía y no la tienen ahora, ni tampoco era necesario que este país fuera el que más presas del mundo tiene por km2 y per cápita. Estas actuaciones se han dirigido directamente al aumento de la oferta, y no a la gestión de la demanda. Este aumento de la oferta de cantidad de agua se ha hecho sin preocuparse mucho por los costes económicos, ni por los impactos sociales o ambientales haciendo olvidar incluso la finalidad última de la obra. Las Confederaciones Hidrográficas, pioneras administraciones en detectar la importancia de la gestión a escala de ecosistema, a nivel mundial, que hacen coincidir la gestión del ecosistema –cuenca- con la estructura administrativa, fueron ocupadas por intereses de regantes y de hidroeléctricas, perdiendo el fin último del bien común. Así, hidroeléctricas, regantes y constructoras han tenido un peso determinante en la política hidráulica desde los 40 y fueron las que diseñaron la política de aguas, obteniendo ingentes beneficios. Así, por ejemplo, las hidroeléctricas han disfrutado y siguen disfrutando de un recurso gratis a través del sistema concesional, sólo pagan del uno al dos por ciento del beneficio obtenido o los regantes utilizan el recurso a precio cero en muchas ocasiones. También se ha avanzado en soluciones tecnológicas, en soluciones ingenieriles, en complejas instalaciones para mejorar la depuración de las aguas en grandes ciudades, etc. Pero se ha olvidado la política de aguas para todos, para los ecosistemas, (los caudales ecológicos no existen) y la calidad de las aguas todavía deja mucho que desear, etc.

Típica imagen de los bañistas en la playa de Safont, Toledo.

La aparición de la Directiva Marco de Agua en el año 2000 debería haber supuesto un antes y un después en la administración del agua, sin embargo esto no ha sido así. Algunas ideas fuerza como la recuperación de costes, la unidad de cuenca, o la mejora de la calidad de las masas de agua o los ecosistemas asociados no se han llevado a la práctica.

Hoy, casi en 2015, el diagnostico es claro: muchos de los ríos y masas de agua presentan profundos problemas de calidad, siguen existiendo multitud de acuíferos sobreexplotados, no existen caudales ecológicos en gran parte de los ríos, en algunas zonas del Estado el agua no se puede beber de los grifos, los ecosistemas acuáticos siguen degradándose, existen concesiones de docenas de años que benefician directamente a hidroeléctricas o regantes y no al bien común, este último año se ha legislado sobre el trasvase Tajo-Segura por encima de la planificación, tema que no solo rompe uno de los principios de la Directiva Marco de Aguas, -la unidad de cuenca- sino que no puede estar por encima de la propia planificación. La situación de los humedales según uno de los máximos expertos del país en este tema deja mucho que desear, a la vez empieza a aparecer el fenómeno de la pobreza hídrica, con miles de ciudadanos que no tienen acceso a este recurso, debido a la privatización del recurso respecto al agua potable en multitud de municipios. La privatización del recurso hace que España sea uno de los países del mundo donde más rápido ha sucedido este proceso y donde está llegando a porcentajes más altos. Y que ya llega al 40% del total, etc.,mientras la planificación que lleva varios años de retraso se ve cuestionada por la propia Comisión Europea que señala que los propios planes de cuenca son una sucesión de obras civiles sin buscar el fin último del cumplimiento de la directiva marco, señalando

Escenario

Pero este escenario, hoy, ha cambiado, sobre todo la percepción del mismo por parte de la sociedad, que entiende que es un recurso estratégico y que se presenta a importantes riesgos. Algunas variables parecen fundamentales:

  • las exigencias ciudadanas son cada vez mayores, tanto respecto a la calidad del agua potable como a la demanda de calidad y cantidad del agua de ríos y embalses, así como el mantenimiento de zonas húmedas y espacios protegidos asociados al agua,…
  • el derecho al agua y el saneamiento han sido reconocidos por la ONU como servicios públicos esenciales para todos por lo que no se entiende la “pobreza hídrica” o familias que se quedan sin acceso a este recurso
  • las cuantías de los fondos europeos peligran si no se cumplen una serie de requisitos sobre todo ambientales (estado ecológico de las masas de agua-numerosas excepciones sin justificar) y de planificación que hoy estamos lejos de cumplir y que son fundamentales para la correcta gestión del agua,
  • la administración ha estado disminuyendo los recursos asignados –aunque en 2015 se prevé una mejora- y además no tiene los fondos necesarios para ejecutar muchas de las actuaciones necesarias.
  • y se confirma, de una forma inexcusable y con evidencias científicas que el cambio climático que afectara de una forma importante a los ecosistemas, al clima, los cultivos y los caudales circulantes.

Miembros de la Plataforma denuncian la situación del Tajo. 

Futuro

Cualquier previsión para el futuro implica incertidumbre, pueden cambiar las tecnologías, las prioridades, las demandas de la sociedad, etc.

Si bien existen dos aspectos horizontales que en principio parecen totalmente indiscutibles, por una parte cumplir la legislación europea, la directiva marco y la nueva prevista relacionada con el territorio y por otra tomar en consideración el cambio climático: con sus necesarias actuaciones en mitigación y adaptación.

Los principales retos a los que se va enfrentar la gestión y la planificación, desde nuestro punto de vista, son los siguientes:

  • escasez en el futuro debido al cambio climático, (y aumento de frecuencia de sequias) asociado a la disminución de caudal circulante, por aumento de usos y vegetación en las cuencas altas de los rios
  • problemas de calidad por deficiente depuración contaminación por fertilizantes
  • competencia entre
    • sectores: agricultura y urbanismo con repercusiones ambientales los dos grandes ejes consumidoresde agua ene ste país, son la agricultura y el urbanismo . al indutrai y la energía no representan un gran porcentaje en el consumo total aunque si en situaciones concretas.
    • territorios: cuencas altas-cuencas bajas, Castilla-La Mancha-Murcia
    • usos: agrícolas y ambientales

Los dos escenarios que se pueden adivinar para el futuro, simplificando mucho, pueden denominarse tendencial, es decir si seguimos estas tendencias o el escenario sostenible donde se cambiarían radicalmente algunas de las tendencias observadas en los últimos años. Pero en cualquiera de los casos, hay dos aspectos que será necesario cumplir si o si: la adaptación al cambio climático y el cumplimiento de la legislación europea, ahora la directiva marco de aguas y más adelante según la recomendación de la UE: “El desafío del agua en un mundo en mutación”.

Para enfrentarse a estos problemas, la sociedad va a poder jugar o decidir en distintos ejes, que según nuestro punto de vista, son los que van a marcar el futuro. Los cuatro ejes que se consideran relevantes son los siguientes:

  • Privatización/remunicipalización en 1996 el 63% de la población española estaba abastecida por servicios públicos, porcentaje que ha bajado a menos del 50%. Más de un centenar de ciudades en el mundo ha remunicipalizado su servicio de abastecimiento y saneamiento hasta el 2014. En España existen ya varias docenas de municipios que han re municipalizado sus servicios de aguas.
  • Participación pública / decisiones desde arriba: Cada vez mas van ser necesarias decisiones sobre la gestión en las cuencas basadas en los intereses de la mayoría y no de corporaciones o de grupos de intereses creados, probablemente así se atenderá el bien común y eso repercutirá en una gestión mejor del agua.
  • Gestión de la demanda/aumento de la oferta: Hasta ahora la prioridad ha sido el aumento de la oferta sin saber muy bien para que pudiera usarse esta agua. Ahora, en un escenario de escasez y de aumento de demanda para usos ambientales, va a ser necesario justificar mucho más en que se va gastar el agua, porque, que rentabilidades se va a obtener, etc.
  • Usos ambientales del agua/usos productivos: Los usos ambientales han sido tradicionalmente olvidados y la sociedad va a demandar cada vez más esos usos en detrimento de actividades muy consumidoras de agua y que en ocasiones dejan muy poco valor añadido. La población va a demandar agua en los ríos de elevada calidad y un adecuado funcionamiento de los ecosistemas asociados, bosques de ribera, humedales, y va a exigir que los usos productivos sean compatibles con estos usos ambientales, paisajísticos y recreativos.

Dependiendo de cómo se posicione la sociedad sobre cada uno de esos ejes será posible encontrar un escenario más sostenible o un escenario más insostenible o caótico.

Un escenario sostenible, muy probablemente, pasaría por las siguientes condiciones, que coinciden básicamente con la recomendación de la UE comentada: liberalización de agua de agricultura para ser agua para funciones y usos de los ecosistemas, remunicipalización de abastecimientos y concesiones de aguas, aumento del control sobre vertidos y aumento de la preocupación por la calidad de las aguas, recuperación de concesiones públicas de aguas destinadas hoy día a empresas hidroeléctricas para aumentar los caudales ambientales, restauración de los ecosistemas de asociados al gua, (humedales, lagunas, riberas, etc.). Gran parte de estas actuaciones coinciden con el aumento de la resiliencia, tarea decisiva en la que tenderemos que invertir nuestro tiempo y dinero durante los próximos años para que podamos tener un futuro sostenible.

En definitiva, el agua es un sector crucial y un recurso escaso en España y de cómo enfrentemos los grandes retos que tiene planteados podremos avanzar en la senda de la senda de la sostenibilidad o estar mucho más cerca del colapso, especialmente en un entorno de incertidumbre y cambio climático.

Fuente: http://www.iagua.es/




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