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El crecimiento del mercado del agua será mayor al del resto de la economía mundial

El EconomistaEl mercado del agua se perfila como uno de los protagonistas de la inversión hasta, al menos, 2018. Así lo afirma Christopher Gasson, analista de Global Water Intelligence (GWI), para quien a partir de 2016, “el crecimiento en el mercado global del agua puede superar al resto de la economía mundial en los próximos años”. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Agua y Medio Ambiente

Los motivos son varios y diversos. Por un lado, el aumento progresivo e imparable de la cuota de agua procedente de transferencias de larga distancia, de la desalinización y la reutilización del recurso, que se calcula aumentará de manera global del 1,8% de 2011 al 5,7 en 2030; y por otro, el coste marginal creciente del agua y el obligado gasto en desarrollo de nuevos recursos hídricos, que según GWI crecerá un 8,2% hasta 2018.

Pero, además, las economías avanzadas no pueden posponer mucho tiempo más las inversiones en recogida de aguas residuales y tratamiento y gestión de lodos, que han sido hasta ahora las necesidades olvidadas de la vida urbana. De hecho, se calcula que en los próximos cinco años los gastos de capital en infraestructuras de aguas residuales superarán a los de sistemas de agua potable. Así, en el mundo desarrollado, la mayor parte del gasto se centrará en corregir el alcantarillado combinado y en la gestión de lodos. Y en el mundo en desarrollo, las partidas de gastos más importantes se destinarán a construir redes de alcantarillado y plantas de tratamiento.

Cada mercado a su ritmo

Las previsiones apuntan a que el gasto en agua de los usuarios industriales crecerá más rápidamente que el del sector del agua municipal. Y esto no será así simplemente por el deterioro de las arcas públicas -que tardarán más en recuperarse-, sino por las presiones adicionales que afectan a los usuarios de agua industriales, como las regulaciones más estrictas sobre vertidos y la creciente obligación para el tratamiento y la recuperación de las materias primas y demás elementos -incluida el agua- que utilizan en sus procesos. Pero, además, la gestión de marca y la responsabilidad social de las empresas, que son también un importante catalizador para el gasto, están impulsando una mayor inversión en tecnologías de uso eficiente del agua.

Cada mercado reacciona y se mueve de manera diversa y así, por ejemplo, en el estadounidense mejoran las perspectivas a corto plazo y se prevé que los proyectos de aguas residuales sean el mayor impulsor del crecimiento del sector en los próximos cinco años, ya que los estados siguen esforzándose para mejorar sus envejecidos sistemas de alcantarillado.

Los analistas vaticinan, además, oportunidades de oro para las empresas que combaten el agravamiento de la sequía de California, tanto en el campo de la desalinización como en el de la reutilización de aguas residuales. Y como las finanzas municipales continúan debilitadas, requerirán financiación de los gobiernos estatales y de fuentes alternativas para afrontar estos desafíos.

El mercado europeo del agua todavía padece una falta general de inversión, pero existen algunas oportunidades en algunos países, como el Reino Unido, -especialmente Inglaterra y Gales, con nueva normativa-, y Alemania, obligada a invertir en el mantenimiento de sus envejecidas redes de agua. La aplicación de la Directiva sobre trata- miento de aguas residuales urbanas impulsará también, en opinión de los consultores de Global Water Intelligence, las inversiones en agua del Viejo Continente.

El panorama se presenta más pesimista en la región de América Latina, a la luz de los problemas que afectan a la inversión en varios mercados, como el rechazo del proyecto de Ley de Agua en México que, de prosperar, habría contribuido a garantizar la sostenibilidad financiera del país. Como contrapunto está Perú, país que se estima gastará en el sector del agua alrededor de 4.300 millones de dólares entre 2015 y 2019, centrándose sobre todo en infraestructuras y tratamiento de aguas residuales.

Por su parte, en China, aunque la conclusión del Proyecto de Transferencia de Agua Sur-Norte provocará una fuerte caída de las inversiones en el desarrollo de recursos hídricos del país asiático -se calcula un descenso de hasta el 75% en 2018, excluyendo la desalinización-, el interés gubernamental por la sostenibilidad y la protección del medio ambiente requerirá de inversiones en el sector industrial. La llamada guerra contra la contaminación impulsada por Pekín exige que todos los parques industriales sean atendidos por sistemas de tratamiento de agua centralizados, amenaza con cerrar las instalaciones que no cumplan, y obliga a las empresas a mejorar sus instalaciones antes de aprobar cualquier plan de expansión. La inversión en el tratamiento de aguas residuales industriales, que ha caído de forma generalizada en el gigante asiático desde 2008, mostrará un crecimiento sustancial en los próximos cinco años -GWI se atreve a pronosticar un aumento del 81% en este capítulo- gracias a los planes de la administración.

Incertidumbre en España

Los analistas internacionales no se mojan con España en lo que se refiere a sus futuras inversiones en el sector del agua. Pero, previsiones aparte, ya se sabe con qué fondos contarán el año que viene los programas públicos de gestión e infraestructuras del agua, normalización de recursos hídricos, calidad de las aguas, protección y mejora de medio ambiente y del medio natural, así como las actuaciones en la costa y la prevención de la contaminación y cambio climático. En conjunto dispondrán de 1.892,87 millones de euros, según los Presupuestos Generales del Estado para 2016. Una partida que supone recortar en cinco millones las inversiones en Medio Ambiente respecto a 2015, pero cuyo mayor porcentaje irá destinado a proyectos de gestión e infraestructuras de agua, que contarán con un montante total de 1.082,08 millones de euros.

Fuente:  http://www.eleconomista.es




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