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El ciclo integral del agua urbana

El ciclo del agua urbana, convencionalmente está integrado por cuatro servicios:

  • abastecimiento en alta, que incluye la captación, tratamiento y aducción del agua potable hasta los depósitos de cabecera
  • distribución o abastecimiento en baja, mediante la cual se hace llegar el agua a los usuarios del sistema
  • alcantarillado y canalización de aguas pluviales, o saneamiento en baja, ya sea en red unitaria o separativa.
  • saneamiento en alta, que incluye los colectores interceptores, las estaciones de tratamiento de aguas residuales y, eventualmente, los emisarios.

Abastecimiento y saneamiento son competencias municipales. No obstante, en algunas zonas densamente urbanizadas se ha llegado a un consenso práctico por el cual se han creado sistema de abastecimiento regionales –tal es el caso de Aguas Ter Llobregat o del Canal de Isabel II– que permiten optimizar la garantía de abastecimiento en relación al coste.

Por otra parte, hace ya muchos años se han desarrollado planes de saneamiento de cuenca o a nivel autonómico que permiten la financiación solidaria del tratamiento de las aguas residuales. El tratamiento de cuenca ha sido decisivo en una cuestión en la que la aportación de un municipio no revierte directamente en sus ciudadanos sino en la calidad general de agua de la cuenca. En Catalunya esa es una de las responsabilidades de la Agencia Catalana del Agua y del mecanismo financiero creado al efecto que, bajo distintas fórmulas, es vigente desde la década de los 80 del siglo pasado.

Los tramos en baja de esos servicios públicos tienen un fuerte componente urbanístico, pues su desarrollo está vinculado a la configuración urbana, a su densidad de ocupación y a su topografía. Y la financiación de las inversiones asociadas gravita sobre los aprovechamientos urbanísticos en desarrollo. La crisis económica ha añadido el componente solidario a la intervención municipal para garantizar el acceso universal al agua.

Complementariamente, y de forma paulatina, se van implantando nuevos elementos del servicio, como el aprovechamiento de aguas regeneradas, la gestión de las pluviales y del subálveo de las ciudades, como agua de servicio que aligera el consumo de aguas potables para usos que, como la limpieza, el riego o la refrigeración, no requieren esa calidad. Esos nuevos tramos van a permitir una mayor autonomía del ciclo local del agua respecto al ciclo general y por lo tanto, al coste de implantación de redes de distribución paralelas, un menor impacto ambiental de los usos urbanos.

 

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